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Examen de Control UNAM 2026 en datos: demanda, aciertos, anomalías y lo que revelan los resultados
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27 min de lectura

Examen de Control UNAM 2026 en datos: demanda, aciertos, anomalías y lo que revelan los resultados

Arcadia analiza los resultados del Examen de Control UNAM 2026: demanda, competencia por plantel, aciertos mínimos y el contexto detrás de las anomalías del proceso.

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31 de agosto de 2026

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Examen de Control UNAM 2026 en datos: demanda, aciertos, anomalías y lo que realmente revelan los resultados

Arcadia analiza los resultados del Examen de Control de la UNAM 2026 para entender qué ocurrió más allá de los seleccionados: miles de aspirantes, diferencias notables entre planteles, cambios en la competencia real y un proceso marcado por las dudas que dejó la aplicación original en línea.

Por Arcadia Análisis de datos | Educación | UNAM 2026

El proceso de admisión a licenciatura de la Universidad Nacional Autónoma de México en 2026 difícilmente puede entenderse observando únicamente una lista de seleccionados. Este año, la aplicación del examen en línea, las irregularidades detectadas durante algunas evaluaciones y la posterior implementación de un Examen de Control Presencial modificaron profundamente la forma en la que debe analizarse el proceso. Lo que tradicionalmente podía resumirse en aspirantes, aciertos y lugares disponibles terminó convirtiéndose en una combinación mucho más compleja de registros, sustentantes efectivos, diferencias entre planteles, criterios de validación y resultados que requieren contexto antes de convertirse en conclusiones.

Desde Arcadia analizamos la información recopilada y procesada por Inclick correspondiente al proceso UNAM 2026, considerando variables como aspirantes registrados, personas que presentaron, seleccionados, carrera, plantel, oferta registrada y aciertos mínimos. El objetivo no es únicamente responder cuál fue la carrera más demandada o cuál tuvo el corte más alto, sino entender qué cambia cuando agrupamos planteles, cuántas personas se registraron pero no presentaron, qué tan distinta puede ser una misma carrera dependiendo de la sede y dónde aparecen inconsistencias que deben ser interpretadas con cautela.

Los datos interactivos pueden consultarse en Inclick en inclick.inferent.xyz/examen-control.

Un proceso de admisión fuera de lo habitual

El proceso UNAM 2026 fue distinto desde su diseño. El examen de selección se aplicó originalmente en línea, con 120 reactivos y un tiempo máximo de tres horas, utilizando mecanismos tecnológicos de supervisión y restricciones específicas para intentar garantizar condiciones comparables entre los participantes. A diferencia de un examen presencial tradicional, en el que existe un espacio físico controlado, supervisores y un entorno relativamente homogéneo, el modelo remoto trasladó una parte importante del control hacia software, dispositivos personales, conectividad y sistemas de monitoreo.

Durante la aplicación comenzaron a detectarse incidencias. La propia Universidad informó que había bloqueado 1,117 exámenes y que investigaba patrones de comportamiento considerados atípicos. Ese dato es importante porque confirma que existieron conductas contrarias a las reglas dentro del proceso, pero también obliga a ser cuidadosos con la interpretación. La existencia de irregularidades no significa que todo resultado elevado fuera fraudulento, ni que toda persona posteriormente convocada al Examen de Control hubiera sido señalada por hacer trampa.

La discusión pública tendió a simplificar el problema bajo la idea de que el Examen de Control era simplemente una segunda prueba para personas sospechosas. En realidad, los criterios fueron más amplios. Además de determinados aspirantes inicialmente seleccionados, podían ser convocadas personas que hubieran alcanzado niveles de desempeño iguales o superiores a determinados mínimos históricos establecidos para la misma carrera, plantel, sede y modalidad. Por eso, ser convocado al Examen de Control no equivale a haber sido acusado de cometer una irregularidad.

El Examen de Control cambió por completo las condiciones de evaluación

La diferencia entre el examen original y el Examen de Control fue sustancial. El primero se realizó en un entorno remoto, utilizando equipos personales y mecanismos digitales de vigilancia. El segundo se trasladó a un espacio presencial, con dispositivos destinados específicamente para la evaluación, sin acceso libre a internet y bajo supervisión física. Aunque ambos conservaron una estructura de 120 reactivos y tres horas de duración, el entorno de aplicación fue radicalmente distinto.

Esto vuelve especialmente interesante el proceso 2026 desde una perspectiva de datos. No se trata únicamente de comparar dos exámenes, sino dos sistemas de evaluación. En uno, el control depende principalmente de herramientas tecnológicas aplicadas a distancia; en el otro, el control se concentra nuevamente en un espacio institucional supervisado. Esa diferencia importa porque cualquier evaluación de alto impacto no está determinada solo por sus preguntas, sino también por la forma en que se controla la identidad, el entorno, el acceso a información externa, los dispositivos utilizados y la posibilidad de auditar posteriormente lo ocurrido.

Línea de tiempo del examen en línea, investigación y Examen de Control presencial
La secuencia del Examen de Control. El paso de una aplicación en línea a una revisión y una prueba presencial explica por qué el contexto de evaluación importa.

Qué estamos analizando realmente

Los datos procesados por Inclick permiten observar cada combinación de carrera y plantel con variables como área académica, oferta, aspirantes, personas que presentaron, aciertos mínimos y seleccionados. Esta estructura permite obtener una lectura mucho más rica, pero también obliga a distinguir conceptos que a menudo se utilizan como si fueran equivalentes.

Por ejemplo, cuando se pregunta cuál fue la carrera más demandada existen al menos dos formas válidas de responder. Podemos identificar la combinación individual de carrera y plantel con más aspirantes, o podemos agrupar todos los planteles donde se ofrece una misma licenciatura. Ambas mediciones son correctas, pero cuentan historias diferentes. Y esa diferencia es precisamente una de las primeras cosas que encontramos en los datos.

Derecho aparece como uno de los grandes gigantes de la demanda

Cuando agrupamos los planteles registrados para Derecho, la carrera alcanza 4,589 aspirantes en total. La distribución observada fue la siguiente:

  • Facultad de Derecho: 2,129 aspirantes
  • FES Aragón: 1,437
  • FES Acatlán: 944
  • ENES Morelia: 79

Agrupada de esta manera, Derecho supera a otras carreras con una demanda agregada muy alta, como Médico Cirujano con aproximadamente 3,759 aspirantes, Cirujano Dentista con 3,110, Administración con 3,029 y Contaduría con 2,987.

Sin embargo, si en lugar de agrupar por carrera buscamos únicamente la combinación individual carrera-plantel con más aspirantes, Administración en la Facultad de Contaduría y Administración registra 2,144 aspirantes, mientras Derecho en Facultad de Derecho registra 2,129. La diferencia es de apenas 15 personas. Esto significa que un ranking puede colocar a Administración como la opción más demandada si analiza filas individuales, mientras que un análisis agregado puede colocar a Derecho en primer lugar.

La conclusión es sencilla: decir que una carrera es “la más demandada” sin explicar la metodología puede ser técnicamente correcto y al mismo tiempo incompleto.

Aspirantes registrados por carrera en la UNAM 2026
Demanda agregada por carrera. La suma por carrera agrupa sus planteles; por eso Derecho supera a otras opciones cuando se observa el total.

Aspirantes registrados no significa competencia efectiva

Otro de los hallazgos más importantes surge al comparar aspirantes registrados con personas que efectivamente presentaron. Administración en la Facultad de Contaduría y Administración es uno de los ejemplos más claros: registró 2,144 aspirantes, pero solamente 1,222 presentaron. La diferencia es de 922 personas, equivalente a aproximadamente 43% de los registrados.

Ese dato cambia completamente la percepción inicial. Si solo observamos aspirantes, podríamos pensar en más de dos mil personas compitiendo directamente por esa opción. Pero el grupo que efectivamente sustentó el examen fue mucho menor. En Derecho ocurre algo distinto: Facultad de Derecho registró 2,129 aspirantes, casi la misma cantidad que Administración, pero 1,446 presentaron. En términos de participación efectiva, Derecho supera a Administración por 224 sustentantes.

Esto demuestra que la demanda registrada y la competencia real no son lo mismo. La diferencia entre ambas puede deberse a múltiples factores: personas que abandonaron el proceso, cambios de decisión, problemas administrativos, dificultades para participar o características propias de este proceso extraordinario. Los datos no permiten atribuir una causa única, pero sí muestran que las ausencias modifican sustancialmente la lectura de la competencia.

Aspirantes registrados y sustentantes en tres opciones UNAM 2026
Aspirantes registrados frente a sustentantes. En FCA, 922 personas —aproximadamente 43% de las registradas— no presentaron el examen.

Más aspirantes no significa necesariamente más aciertos

Uno de los mitos más comunes alrededor del ingreso a la UNAM es asumir que las carreras con más aspirantes necesariamente exigen más aciertos. Los datos muestran que la relación es mucho más compleja.

Ingeniería Aeroespacial en Facultad de Ingeniería registró 91 aspirantes, 65 personas que presentaron y un mínimo de 96 aciertos. En contraste, Administración en FCA tuvo 2,144 aspirantes y un corte de 67 aciertos. Médico Cirujano en Facultad de Medicina tuvo 1,718 aspirantes y un corte de 92, mientras Actuaría en Facultad de Ciencias registró 389 aspirantes y también alcanzó 92 aciertos.

Esto permite separar dos conceptos que suelen mezclarse: popularidad y dificultad de ingreso. La cantidad de aspirantes importa, pero también la cantidad de lugares, el desempeño del grupo que presenta y la distribución de los puntajes. Una carrera relativamente pequeña puede terminar con un corte muy alto si quienes compiten obtienen resultados elevados y el número de espacios disponibles es limitado.

Ingeniería Aeroespacial: un caso particularmente llamativo

El caso de Ingeniería Aeroespacial resume muy bien esta lógica. La combinación registrada muestra 13 lugares en la columna de oferta, 91 aspirantes, 65 sustentantes, 96 aciertos mínimos y 26 seleccionados. El primer dato que llama la atención es el corte: 96 de 120 aciertos representa alrededor del 80% del examen correctamente contestado.

Lo interesante es que este nivel no aparece en una carrera con miles de aspirantes, sino en una opción relativamente pequeña. Por ello, hablar de “la carrera más difícil” únicamente con base en el número de personas interesadas puede llevar a conclusiones equivocadas. En este caso, el nivel de competencia académica observada fue particularmente alto aunque la demanda absoluta fuera mucho menor.

El plantel puede cambiar decenas de aciertos

Otro de los datos más útiles para futuros aspirantes es la enorme diferencia que puede existir entre planteles para la misma carrera. Ingeniería en Computación es uno de los ejemplos más extremos: Facultad de Ingeniería registró 75 aciertos mínimos, FES Aragón 68, ENES Mérida 51 y ENES Juriquilla 40. Entre la opción más alta y la más baja existe una diferencia de 35 aciertos.

La misma tendencia aparece en otras licenciaturas. Derecho va de 65 aciertos en Facultad de Derecho a 40 en ENES Morelia. Psicología pasa de 74 en Facultad de Psicología a 45 en ENES Juriquilla. Biología varía de 72 en Facultad de Ciencias a 40 en ENES Mérida. Es decir, elegir plantel no es un detalle secundario: puede modificar radicalmente el nivel de competencia observado.

Esto no significa que un aspirante deba elegir su carrera únicamente por el corte. La ubicación, el plan académico, los traslados, el perfil profesional y las condiciones personales son factores mucho más amplios. Sin embargo, ignorar diferencias de 20, 25 o 35 aciertos significa ignorar una parte importante de cómo funciona realmente el proceso de selección.

Aciertos mínimos de Ingeniería en Computación por plantel
Cortes de Ingeniería en Computación por plantel. La sede modifica el umbral observado: de 75 aciertos en Ingeniería a 40 en ENES Juriquilla.

Derecho muestra hasta qué punto cambia la competencia por plantel

Derecho es uno de los ejemplos más claros. En Facultad de Derecho se registraron 2,129 aspirantes, 1,446 sustentantes, 610 seleccionados y un corte de 65 aciertos. En FES Aragón fueron 1,437 aspirantes, 938 sustentantes, 575 seleccionados y 49 aciertos mínimos. En FES Acatlán hubo 944 aspirantes, 657 sustentantes, 483 seleccionados y un corte de 46, mientras ENES Morelia registró 79 aspirantes, 48 sustentantes, 45 seleccionados y un mínimo de 40.

Si calculamos seleccionados respecto al total de aspirantes, las tasas observadas son aproximadamente de 28.7% en Facultad de Derecho, 40.0% en Aragón, 51.2% en Acatlán y 57.0% en Morelia. Si utilizamos únicamente a quienes presentaron, las proporciones cambian a 42.2%, 61.3%, 73.5% y 93.8%, respectivamente.

Esto muestra otro problema recurrente en la forma en que se publican estadísticas educativas: una “tasa de aceptación” no significa nada si no sabemos cuál es el denominador. Seleccionados entre aspirantes y seleccionados entre sustentantes son métricas distintas y responden preguntas diferentes.

Medicina cuenta una historia distinta

Médico Cirujano mantiene un nivel de competencia elevado incluso al cambiar de plantel. Facultad de Medicina registró 1,718 aspirantes, 1,111 sustentantes, 312 seleccionados y 92 aciertos mínimos. FES Iztacala tuvo 1,264 aspirantes, 810 sustentantes, 212 seleccionados y 84 aciertos, mientras FES Zaragoza alcanzó 777 aspirantes, 473 sustentantes, 76 seleccionados y un corte de 91.

En conjunto, las tres opciones concentran 3,759 aspirantes, 2,394 personas que presentaron y 600 seleccionados. Considerando a todos los aspirantes registrados, aproximadamente 16 de cada 100 terminaron seleccionados en estos registros.

FES Zaragoza es especialmente interesante porque tuvo menos aspirantes que Iztacala y Facultad de Medicina, pero alcanzó un corte de 91 aciertos, apenas uno por debajo de Facultad. Otra vez, una menor demanda absoluta no garantiza una frontera de selección más baja.

El curioso comportamiento del número 40

En el conjunto de datos aparece repetidamente el número 40 como aciertos mínimos en diversas opciones. Se observa en programas de distintas áreas y planteles, especialmente en algunas ENES y programas con menor presión de demanda. La concentración resulta llamativa porque genera una especie de piso estadístico visible dentro del conjunto.

Esto no significa necesariamente que exista una regla general de 40 aciertos. Puede estar relacionado con criterios administrativos, disponibilidad de lugares, niveles de desempeño o características particulares de las opciones educativas. Sin embargo, el patrón merece atención porque contrasta fuertemente con carreras cuyos cortes superaron los 80 o 90 aciertos.

Existe incluso un caso extremo: Desarrollo Comunitario para el Envejecimiento en Tlaxcala, con un aspirante, ninguna persona que presentó, ningún seleccionado y un corte registrado de cero. Tomar únicamente ese último valor y afirmar que “la carrera pidió cero aciertos” sería técnicamente posible, pero completamente engañoso. En realidad, nadie presentó la evaluación dentro de esa combinación. El dato demuestra por qué un número aislado puede ser correcto y, al mismo tiempo, contar una historia falsa si se elimina su contexto.

Las inconsistencias que todavía necesitan explicación

El análisis también revela diferencias que no deberían ignorarse. La principal aparece al comparar la columna denominada Oferta con el número de Seleccionados. En diversas opciones, el número de seleccionados supera considerablemente la oferta registrada.

Algunos ejemplos son:

  • Derecho en FES Acatlán: 199 de oferta y 483 seleccionados
  • Derecho en FES Aragón: 249 de oferta y 575 seleccionados
  • Médico Cirujano en FES Iztacala: 100 de oferta y 212 seleccionados
  • Ingeniería Aeroespacial: 13 de oferta y 26 seleccionados

Las diferencias son demasiado grandes para asumir automáticamente una explicación sencilla. Puede tratarse de columnas correspondientes a distintos momentos del proceso, definiciones administrativas diferentes, reasignaciones, actualizaciones posteriores o incluso problemas de interpretación de la fuente. Con la información disponible, no es responsable afirmar qué ocurrió.

Por eso Arcadia considera estos casos como inconsistencias o diferencias de definición que requieren contexto adicional, no como evidencia automática de manipulación. Una anomalía en los datos no equivale a fraude. El análisis responsable consiste precisamente en identificar la diferencia, señalarla y evitar explicaciones especulativas hasta contar con información suficiente.

Oferta anunciada y seleccionados en casos con diferencias observables
Oferta anunciada frente a seleccionados. Estos contrastes son inconsistencias observables que requieren contexto institucional; no prueban fraude por sí mismos.

Los resultados individuales ayudan a entender qué significa realmente un corte

Los registros individuales permiten observar con mayor precisión cómo funciona la frontera de selección. En Actuaría, Facultad de Ciencias, el corte registrado es de 92 aciertos. Dentro de los folios analizados aparecen resultados con 91 aciertos no seleccionados y resultados con 92 aciertos seleccionados, además de puntajes superiores como 99, 106, 109, 111 o más.

Esto ayuda a entender un concepto básico: los aciertos mínimos no representan el promedio de quienes ingresan, ni una meta garantizada para futuros procesos. Representan la frontera observada de selección en una carrera y plantel determinados. En ciertos casos, una sola respuesta puede separar a dos personas ubicadas a ambos lados de esa frontera.

Por eso tampoco es recomendable interpretar un corte histórico como una meta fija. Si una carrera tuvo 75 aciertos mínimos en un proceso, eso no significa que 75 vaya a ser suficiente el siguiente año. Los cortes dependen de la cantidad de aspirantes, lugares, desempeño del grupo y condiciones específicas de cada convocatoria.

Los ceros pueden estar afectando el promedio

Otro de los puntos metodológicos más importantes aparece en los registros individuales, donde existen numerosos resultados con 0 aciertos. Al mismo tiempo, los datos agregados muestran que el número de aspirantes es mayor que el número de personas que presentaron. Eso abre una pregunta relevante: ¿todos esos ceros corresponden realmente a sustentantes que obtuvieron cero respuestas correctas o algunos representan ausencias y estados administrativos?

La diferencia es crucial. Si una persona que no presenta el examen se almacena como cero y posteriormente ese valor se incorpora al cálculo del promedio, el resultado final deja de representar el rendimiento de quienes efectivamente realizaron la prueba. Sería, en realidad, un promedio de registros y no un promedio de sustentantes.

Por eso cualquier análisis de rendimiento debería separar con claridad aspirantes registrados, personas que presentaron, ausentes, seleccionados y puntajes válidos. Un número puede ser extremadamente preciso y aun así responder una pregunta mal definida.

Qué nos dicen realmente las irregularidades del examen en línea

La discusión sobre las irregularidades no debería terminar en la frase “hubo trampa”. El verdadero problema es mucho más amplio: cómo garantizar una evaluación justa cuando el entorno físico no está completamente bajo control institucional.

La aplicación remota tiene ventajas importantes. Permite escalar, reduce desplazamientos, facilita la distribución territorial de la evaluación y puede disminuir determinados costos logísticos. Pero también introduce riesgos adicionales: uso de equipos personales, redes domésticas, otros dispositivos disponibles alrededor, dificultades para verificar el entorno y dependencia de sistemas automatizados de supervisión.

Estos sistemas también tienen límites. Una herramienta tecnológica puede detectar comportamientos atípicos, pero debe distinguirlos de situaciones legítimas. Una persona puede moverse, mirar fuera de la pantalla, experimentar una desconexión o tener problemas técnicos sin estar intentando vulnerar las reglas. Por eso la supervisión automatizada no debería confundirse con una sentencia automática.

El reto consiste en mantener dos objetivos al mismo tiempo: dificultar las conductas indebidas y evitar que participantes legítimos sean perjudicados por sistemas excesivamente restrictivos o imprecisos.

El Examen de Control como una segunda capa de confianza

Visto desde esta perspectiva, el Examen de Control puede entenderse como una segunda capa de validación dentro del sistema. La primera evaluación priorizó la escalabilidad digital; la segunda recuperó un entorno presencial y controlado. Esa combinación puede convertirse en un modelo interesante para futuras evaluaciones de gran escala, aunque también implica nuevos costos, mayor complejidad administrativa y más incertidumbre para quienes participan.

Lo más importante es que el proceso 2026 obliga a pensar el examen como un sistema completo. No basta con diseñar buenas preguntas. También deben diseñarse mecanismos sólidos de identidad, supervisión, infraestructura, privacidad, accesibilidad, seguridad y auditoría. Digitalizar un examen no elimina la logística; simplemente transforma dónde ocurren los riesgos.

Lo que los datos permiten afirmar y lo que todavía no sabemos

El análisis permite detectar patrones sólidos, pero también tiene límites. Podemos afirmar que existen diferencias significativas entre aspirantes y sustentantes, que una misma carrera puede variar drásticamente dependiendo del plantel, que demanda y corte no están perfectamente relacionados y que ciertos campos de los datos requieren mayor explicación.

No podemos, en cambio, utilizar estos registros para determinar individualmente quién cometió una irregularidad. Tampoco podemos afirmar que un puntaje elevado sea evidencia de fraude, explicar definitivamente por qué existen diferencias entre oferta y seleccionados o asumir que todos los ceros representan exactamente el mismo estado.

Estas limitaciones son importantes. Reconocer lo que no sabemos no debilita el análisis; evita convertir una observación estadística en una conclusión que los datos no pueden sostener.

Lo que realmente revela el Examen de Control UNAM 2026

Después de cruzar los datos, aparecen algunas conclusiones especialmente relevantes:

  • Demanda y dificultad no son sinónimos. Una carrera con pocos aspirantes puede terminar con uno de los cortes más altos.
  • El plantel importa mucho más de lo que suele pensarse. En algunas licenciaturas, cambiar de sede implica diferencias de más de 20 o incluso 30 aciertos.
  • Aspirantes registrados y sustentantes son poblaciones distintas. Ignorar las ausencias puede distorsionar la percepción de la competencia.
  • Las tasas necesitan metodología. Seleccionados entre aspirantes y seleccionados entre quienes presentaron no representan lo mismo.
  • Los datos requieren contexto. Columnas como oferta, seleccionados o puntajes en cero no deberían interpretarse automáticamente.
  • El proceso digital también es parte del examen. Seguridad, supervisión, identidad, conectividad y auditoría afectan la confiabilidad de la evaluación.
  • Un corte histórico no es una garantía futura. Los aciertos mínimos describen el resultado de un proceso específico, no una meta fija.

Inclick: convertir resultados en información útil

El objetivo de Inclick no debería limitarse a mostrar si un folio fue seleccionado. Los datos del Examen de Control permiten construir herramientas más útiles para futuros aspirantes: comparar carreras, entender planteles, analizar cortes, distinguir entre registrados y sustentantes, observar tendencias y utilizar procesos históricos para tomar decisiones con mayor información.

La información educativa tiene más valor cuando no solo se publica, sino cuando se explica. Por eso Inclick continuará refinando y contrastando los datos del proceso UNAM 2026 conforme existan nuevas fuentes, aclaraciones institucionales y oportunidades de corregir o contextualizar determinados registros.

Los resultados y el análisis interactivo del Examen de Control UNAM 2026 pueden consultarse en:

inclick.inferent.xyz/examen-control

Metodología y transparencia

Este análisis fue elaborado por Arcadia a partir de información recopilada, estructurada y procesada por Inclick correspondiente al proceso de ingreso UNAM 2026. Las agrupaciones, porcentajes y comparaciones derivadas fueron construidas utilizando los registros disponibles de carrera, plantel, aspirantes, sustentantes, seleccionados, oferta y aciertos mínimos.

Cuando se agrupan carreras, se consideran conjuntamente los planteles que aparecen bajo la misma denominación. Cuando se calculan tasas de selección, se distingue entre el total de aspirantes registrados y las personas que efectivamente presentaron porque ambas métricas responden preguntas distintas.

Las inconsistencias señaladas dentro del artículo no constituyen acusaciones de fraude, manipulación o conducta indebida. Representan diferencias observables dentro de los registros que necesitan información adicional para ser explicadas con certeza.

Las referencias a irregularidades durante el examen en línea corresponden a información públicamente comunicada sobre el proceso. Ningún análisis estadístico presentado aquí pretende identificar de manera individual a personas que hayan cometido conductas contrarias a las reglas.

Los datos pueden continuar modificándose conforme se publiquen nuevas fuentes, se depuren registros o se obtenga información institucional adicional.

Cómo leer la tabla sin sobreinterpretarla

La mejor forma de usar una tabla de admisión es comenzar por la definición de cada columna. “Registrados” describe a las personas que iniciaron o completaron la inscripción; “presentaron” describe a quienes efectivamente realizaron la evaluación; “seleccionados” identifica el resultado publicado para esa opción; y “aciertos mínimos” resume el límite observado entre quienes quedaron dentro y fuera en esa combinación de carrera y plantel. Son poblaciones relacionadas, pero no intercambiables.

Esta distinción es particularmente importante cuando se calculan porcentajes. Si se divide el número de seleccionados entre registrados, se obtiene una medida amplia de conversión del proceso completo. Si se divide entre quienes presentaron, se aproxima mejor a la proporción de personas que compitieron efectivamente el día del examen. Ninguna de las dos tasas es “la verdadera” por sí sola: cada una responde una pregunta diferente. El error aparece cuando se presenta una de ellas sin nombrar el denominador.

También conviene separar una observación de una explicación. La tabla puede mostrar que una sede tiene 35 aciertos mínimos más que otra, o que los seleccionados superan la oferta declarada. Puede mostrar que una gran parte de las personas registradas no llegó a presentar. Pero no puede, sin variables adicionales, decir si la diferencia se debe a movilidad, preferencias, cupos reasignados, cambios administrativos, problemas técnicos o una definición distinta de la fuente. La lectura rigurosa conserva la anomalía y deja abierta la causa.

Por eso las comparaciones de este artículo deben leerse como señales para investigar. El objetivo no es convertir un número llamativo en un veredicto, sino indicar qué pregunta debe hacerse después: ¿cuál es la unidad de análisis?, ¿qué fecha tiene el registro?, ¿la oferta corresponde al mismo momento que la selección?, ¿los ceros son resultados válidos o códigos de ausencia?, ¿la carrera se está comparando por plantel o de manera agregada?

Checklist reproducible para la siguiente convocatoria

Una persona aspirante puede convertir este análisis en una rutina sencilla para la próxima convocatoria. Primero debe descargar o guardar la fuente original con su fecha de consulta. Los datos de admisión cambian: pueden aparecer correcciones, nuevas listas, aclaraciones o ajustes de cupos. Conservar una copia permite distinguir un cambio real de un error de transcripción.

Después hay que construir una fila por combinación de carrera, plantel, modalidad y ubicación. Si una carrera aparece en cuatro sedes, esas cuatro filas deben mantenerse antes de producir cualquier suma. En una segunda vista se pueden agregar por nombre de carrera, pero la vista desagregada es la que permite detectar que Derecho en una sede y Derecho en otra no representan la misma competencia.

El tercer paso es calcular tres razones por separado: seleccionados sobre registrados, seleccionados sobre presentados y presentados sobre registrados. La primera ayuda a medir la conversión de la inscripción; la segunda, la selectividad entre quienes acudieron al examen; la tercera, la participación efectiva. Para evitar porcentajes engañosos, las tasas deben acompañarse del numerador y denominador, redondearse con moderación y ocultarse o marcarse cuando el denominador es muy pequeño.

El cuarto paso es observar la distribución, no sólo el mínimo. Una frontera de 92 aciertos puede esconder un grupo muy concentrado entre 90 y 95 o una cola amplia de resultados altos. Cuando los microdatos estén disponibles, conviene revisar mediana, cuartiles, número de ceros, faltantes y diferencias entre quienes fueron seleccionados y quienes quedaron justo debajo del corte. La distancia entre el mínimo y el promedio también ayuda a explicar por qué una carrera con pocos aspirantes puede ser muy exigente.

Por último, hay que registrar las decisiones de limpieza. Si se excluyen ceros por considerarlos ausencias, la regla debe quedar escrita; si se agrupan planteles, debe conservarse la lista de filas sumadas; y si se comparan años, deben verificarse cambios en el examen, la modalidad, el número de preguntas y la forma de reportar resultados. Un análisis reproducible no depende de la memoria de quien lo hizo.

Qué debería incluir una publicación de datos más sólida

El conjunto revisado ya permite observar patrones importantes, pero una publicación institucional más completa podría añadir un diccionario de datos. Para cada campo debería explicar su definición, unidad, fecha de corte, fuente y reglas de actualización. “Oferta” necesita una aclaración especialmente precisa: puede representar lugares iniciales, lugares autorizados, lugares finalmente disponibles o una cifra de otra etapa.

También sería útil publicar un identificador de versión para cada archivo y un registro de cambios. Así se podría saber cuándo se añadió una sede, se corrigió un acierto o se modificó el número de seleccionados. El historial no sólo beneficia a analistas: da a las personas aspirantes una manera de entender por qué una cifra que vieron ayer ya no coincide con la de hoy.

En materia de seguridad y privacidad, la transparencia no exige publicar nombres ni folios completos. Es posible compartir agregados por sede y carrera, rangos de puntaje, conteos de presentados y documentación metodológica sin exponer información personal. Cuando se publican registros individuales, deberían existir reglas claras de anonimización, retención y corrección de errores.

Una ficha técnica debería explicar además cómo se trataron los exámenes bloqueados, los casos llamados a control, los registros sin presentación y los valores cero. Si un cero es un código administrativo, debe distinguirse de un puntaje real. Si un registro fue excluido por una validación, debe informarse el criterio general sin identificar a la persona. La confianza estadística depende tanto de estas notas como de la tabla principal.

Implicaciones para aspirantes, instituciones y analistas

Para los aspirantes, la conclusión práctica es evitar dos atajos: elegir una carrera sólo porque tiene muchos registros o estudiar para alcanzar exactamente el mínimo histórico. La estrategia más sensata combina el historial de la sede, el perfil académico, la disponibilidad de lugares y un margen de seguridad. El corte sirve como referencia, no como promesa. La sede debe evaluarse junto con traslado, plan de estudios, horarios y posibilidades reales de cursar.

Para la Universidad, las diferencias entre oferta y seleccionados muestran la conveniencia de explicar cada etapa del cupo. Una nota breve que indique si existen lugares adicionales, movimientos de lista, grupos compartidos o cifras de distintas fechas evitaría que una discrepancia administrativa se convierta en una sospecha pública. La explicación temprana es más eficiente que corregir interpretaciones después.

Para quienes analizan políticas educativas, el proceso de 2026 ofrece un caso de estudio sobre digitalización, equidad y auditoría. La modalidad remota puede facilitar acceso y escala, pero debe acompañarse de pruebas de conectividad, protocolos para incidencias, evaluación de falsos positivos y mecanismos de apelación. El examen de control puede fortalecer la confianza, aunque también genera costos y debe comunicarse con criterios claros.

La lección común es que una cifra útil necesita una historia de procedencia. Saber quién la produjo, cuándo, con qué definición y con qué límites permite que los gráficos ayuden a decidir en lugar de alimentar rumores. Enclick puede contribuir a esa capa de contexto si mantiene enlaces a las fuentes, conserva la fecha de actualización y corrige los registros de manera visible.

Preguntas que conviene responder antes de compartir un gráfico

Antes de publicar una cifra sobre la convocatoria, conviene hacer una pausa y formular cinco preguntas. ¿La cifra cuenta personas, registros o combinaciones de carrera y plantel? ¿La fecha corresponde a la inscripción, al examen o a la publicación de resultados? ¿El denominador está completo? ¿Se están mezclando modalidades distintas? ¿Existe una fuente que permita verificar el dato? Estas preguntas ocupan poco espacio en una ficha, pero evitan buena parte de las interpretaciones apresuradas.

Un gráfico también debe mostrar el tamaño de la población que representa. Una barra de 57% puede parecer contundente, aunque provenga de 45 seleccionados entre 79 registrados. La misma proporción calculada sobre miles de personas tiene una incertidumbre y una lectura diferentes. Por eso las etiquetas deben incluir conteos absolutos, no sólo porcentajes, y las sedes con pocos casos deben marcarse como resultados orientativos.

La comparación histórica requiere una precaución adicional. Un cambio en el número de preguntas, el formato remoto, la disponibilidad de lugares o el criterio de publicación puede mover el mínimo sin que cambie la preparación de los aspirantes. Comparar 2026 con años anteriores sólo es razonable después de documentar esas diferencias. Si no se pueden alinear, la comparación debe presentarse como contexto y no como una serie perfectamente homogénea.

Finalmente, una visualización responsable ofrece un enlace a la fuente y una fecha de actualización. Así el lector puede revisar el dato, identificar si hubo una corrección y entender qué parte es cálculo de Inclick y qué parte proviene de la información institucional. Esa separación mejora la confianza y facilita que el análisis se actualice sin perder su trazabilidad.

Una lectura útil para la decisión, no para el rumor

El valor de esta revisión está en cambiar la conversación. En lugar de preguntar únicamente cuál fue el corte más alto, podemos preguntar qué combinación de carrera y campus ofrece mejores condiciones para cada perfil; en lugar de afirmar que una sede es “fácil”, podemos describir cómo se comportaron sus registros y qué información todavía falta; en lugar de usar un caso atípico para generalizar, podemos mostrarlo como un punto que necesita contexto. Esa diferencia entre describir y juzgar es central cuando los resultados afectan decisiones educativas.

Un lector puede usar el panel de Inclick para explorar una opción, volver a la tabla original y comprobar la fecha del dato. Si encuentra una discrepancia, la forma correcta de reportarla es indicar la carrera, el campus, la columna y el registro concreto, sin atribuir intenciones. Las correcciones documentadas mejoran la base de datos y hacen que el siguiente análisis sea más preciso.

Disclaimer

Arcadia e Inclick son proyectos independientes y no forman parte de la Universidad Nacional Autónoma de México ni actúan en representación de la UNAM. Este artículo tiene fines informativos, estadísticos y educativos. Los cálculos y análisis presentados se construyen a partir de información disponible y pueden ajustarse conforme se realicen procesos adicionales de validación.

Para resultados oficiales, trámites, aclaraciones, convocatorias o cualquier determinación relacionada con el Concurso de Selección UNAM, los aspirantes deben consultar exclusivamente los canales oficiales de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Inclick continúa refinando y ajustando sus datos conforme se contrastan nuevas fuentes y registros del proceso 2026.

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